Mt 9:38 «Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.»
Como toda siembra, riego y cosecha necesita obreros, así también las labores de nuestro Dios. La necesidad de personal que trabaje en los campos de nuestro Dios es mucha, y la conciencia de tal necesidad debe estar presente en cada creyente, Dios no quiere creyentes que sean llaneros solitarios, sino parte de una congregación donde ocupen los dones dados por el Señor en beneficio de La Iglesia y sociedad como así también de de los trabajos en equipo que se realicen para la extensión del Evangelio.
Hoy cuando la mentalidad de encierro, para placeres de comodidad y entretención se ha vuelto una mala moda que ha descuidado aún a los suyos, e incluso muchos creyentes se han hecho partícipes de tan egoísta manera de vivir, es necesario recordar que la iglesia es un cuerpo con actividades en comunidad y organizada por el Señor con principios bíblicos de gobierno, acción y sostenimiento.
Hay muchas personas que están dispuestas a participar escuchando y recibiendo los beneficios que Dios da a través de una iglesia, pero son escasos los dispuestos a cumplir con sus deberes como miembros de ella. La obra del Señor funciona como todas las empresas de este mundo; con objetivos, proyectos, personal a medio tiempo, a tiempo completo, con finanzas, construcciones, templos, materiales de estudios, ayudas sociales, esfuerzos evangelístico, misiones nacionales e internacionales, etc. Entonces sí necesitamos obreros para la Mies del Señor, obreros comprometidos, con su misión, familia, tiempo, dones, recursos etc.
Tal vez algunos puedan laborar a tiempo completo en la tarea pastoral, misionera u otra, y también los hay que desde su posición profesional secular ayudarán con el financiamiento económico. Los obreros en las distintas áreas se necesitan con urgencia pues la falta de unos afecta en la presencia de otros. Recordemos que somos del Señor y el nos necesita, para que su obra marche.
Rogar al Señor sin nuestra acción es lo mismo que negarnos a ser parte de su pueblo.
Entonces rogamos al Señor de la Mies que envíe obreros a su Mies, obreros verdaderamente comprometidos con el Reino de Dios y su extensión.
Atte. Pastor Campusano.