Pr 17:15 «El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová».
No todos tienen la responsabilidad de establecer justicia como tarea profesional o encomendadas por los gobiernos, pero todos los seres humanos tenemos en algún momento la posibilidad de ser participantes en pequeños o grandes litigios, aveces aparecemos como culpables, otras veces como perjudicados y también algunas veces se nos pide nuestro juicio frente a una causa.
¿Cómo se puede proceder con justicia, si no se conoce la justicia? ¿Dónde se puede encontrar los principios básicos de la verdadera justicia?. Muchas veces procedemos a hacer comentarios frente a determinados hechos, y mencionamos nuestro criterio, o lo que nos parece mal o bien y también condenamos o justificamos con mucha ligereza.
En realidad nos volvemos irresponsables al juzgar sin saber lo que es verdaderamente justo.
Jesús juzgó con justo juicio cada circunstancia de la vida y cada problema que le trajeron, pero toda la base de su justicia radicaba en el conocimiento de La Palabra del Padre, ósea, Las Sagradas Escrituras.
Si pretendemos que nuestro juicio sea justo, debe tener la misma base que tuvo Jesús. Si no actuamos con esta base que contiene toda justicia, de seguro nuestro juicio será injusto y por lo tanto abominación a Dios.
«Juzgad con justo juicio». Juan 7:24
Atte. Pastor Campusano.