Principio 66: «Celo por las cosas de Dios» – por pastor Fernando Campusano

Iglesia Tiempo Salvador
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Principio 66: «Celo por las cosas de Dios» – por pastor Fernando Campusano
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Esta es la parte de la vida de Jesús donde se le ve más enojado que nunca, enojo hasta dar golpes en los puestos de los comerciantes.
El enojo de Jesús es justo, y su reacción, una sentencia contra el robo descarado de los comerciantes y religiosos que lo permitían con fines de lucro.
Dios sabe que hay gente menos dotada para subsistir, y viven en una condición de pobreza a veces permanente. En los tiempos antes que Jesús fuera sacrificado por nuestros pecados Dios había permitido el sacrificio de animales puros, su especie y costo dependía del nivel económico de cada persona, los más pobres ofrecían Palominos por ser más baratos, lamentablemente Jesús vio los precios escandalosos aprovechándose de la mayor cantidad de personas que venían a los sacrificios, que eran los pobres. Las posibilidades del perdón de los pecados se cerraban a causa de sinvergüenzas que además habían logrado un sistema de cambios de monedas para comerciar por otro lado con los deberes religiosos del pueblo.
La ira de Jesús es justa y Santa, como también Dios muestra su enojo en Isaías 58 contra los que ayunan con hipocresía, también abandonando a los desvalidos.
5 «¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?

6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;

10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.»

Como líder de la Iglesia a diferencia de Jesús he sentido vergüenza y tristeza de tener que pedir ayuda por los más pobres, esto ante la incapacidad de algunos de no sentir compasión ni misericordia por los menos provistos.
En Chile ha aumentado la pobreza en estos meses a causa de la falta de trabajo y en algunas ciudades y familias se nota más que en otras, sé también que aún esto es un terremoto más para nuestro país, calamidad que prueba la comunión de los creyentes y la fe que decimos tener.
Concluyo con este verso:

Pr 19:17 «A Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.»

Atte. Pastor Campusano.

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