Mt 20:33 «Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.»
Jesús sanó muchos ciegos durante su Ministerio y lo sigue haciendo, pero hay mucha clases de ciegos, y diversas formas de ver las cosas y algunas de ellas son peor que no ver. Es en este punto que sería bueno preguntarnos: ¿soy alguna clase de ciego, estoy viendo lo que tengo que ver, lo veo de una manera correcta, hay algo más que ver?
Ha pensado cuanto de nuestra vida la vivimos con algún tipo de ceguera, tomando decisiones equivocadas, y luego de darnos cuenta de nuestras equivocaciones, no pedimos a Dios, poder ver correctamente.
Hay un hermoso pasaje en Jeremías que nos anima a detenernos con un buen fin;
Jr 6:16 «Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.»
Israel, en este punto de la historia estaba ciego y no quiso ver lo que Dios le mostraba para su bien y a causa de eso se fue setenta años cautivo a Babilonia. No seamos iguales, Analicemos los resultados de nuestro «VER» y de nuestro «VIVÍR» y reconozcamos el grado de ceguera que tenemos, pero si nos sentimos ciegos, parémonos junto al camino como estos ciegos a los que Jesús sanó, y de igual manera pidamos misericordia y la CORRECTA VISIÓN para vivir conforme a la verdad.
Pido a Dios en el nombre de Jesús que sean abiertos sus ojos y vea la vida como debe ser. (Medite un momento y deje que el Espíritu Santo trate con Ud.)
A la última iglesia en el Apocalipsis, el Señor le dice que es ciega y que necesita colirio para sus ojos. Pidamos a Jesús que lave nuestros ojos con ese colirio celestial, y veremos lo que verdaderamente necesitamos.
Atte. Pastor Campusano.