Mt 18:33 «¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?»
Dios nos ayude con nuestro corazón, cambiándolo para bien cada día, porque la hipocresía y la injusticia en nuestras acciones no la notamos fácilmente, y los deseos de bien son solamente para nosotros en algunas situaciones. Si nos encontramos dinero, decimos que fue una bendición y esperamos que nadie nos lo reclame, y que Ojalá no aparezca el dueño, si la situación es al revés y perdemos dinero esperamos que alguien nos lo devuelva y hasta oramos pidiendo a Dios que así sea.
La misma clase de actitud tenemos en las deudas, situaciones con los hijos, si estamos en la posición de empleadores o trabajadores, etc.
Ser justo y tener misericordia como debe ser, nos debe llevar a meditar cuanto de Cristo se ha formado en nosotros.
«A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien para que los propósitos de Dios se cumplan en nosotros».
Atte. Pastor Campusano.