Alguien dijo que la mejor manera de aprender a orar es orando, otra persona por algún lado dijo que la práctica perfecciona al maestro. La mejor manera de mejorar las cosas es que haya alguien que nos enseñe bien, porque es más probable que la práctica de lo que se hace mal empeore.
Nuestro Señor Jesús nos enseñó a orar de la manera correcta, Jesús no nos enseñó una oración sino los elementos ordenados de una oración y la actitud correcta al hacerlo.
Si estudiáramos con responsabilidad los principios de vida que Jesús nos dio nos daríamos cuenta que también nos enseñó las herramientas para lograrlo, pero está la tendencia de hacer las cosas a nuestra manera y así no llegaremos a ningún lado.
La Biblia nos habla constantemente sobre la importancia y perseverancia en la oración, ésta disciplina como dije el otro día es la que nos ayuda a hacer lo que aprendimos y lo que humanamente nos es imposible.
Continuará.
Lectura adicional Mateo capítulo 6 completo. Atte. Pastor Campusano