De sólo pensar en la grandeza de nuestro Dios y en su naturaleza santa, se estremece mi ser al sentirme tan lejos de lo que deberíamos ser. Pero quiero llegar ahí.
Observe y medite en estos versos bíblicos.
Lv 20:7: “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios”.
Col 3:12: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
1Pe 1:15-16: “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.
Si estos versos no estuvieran en La Palabra de Dios, talvez nos conformaríamos con una vida religiosa y santurrona, pero ser santo es otra cosa, a otro nivel y eso es lo que nos manda nuestro Dios.
La vida de Job ilustra los deseos del hombre honesto de querer vivir en santidad. Le invito a buscar en google un pequeño mensaje que subí a la red más o menos en el año 2002, se llama LA BELLEZA DE LA INTEGRIDAD. Que le sea de provecho. Si alguien lo encuentra primero me lo hace llegar pues no tengo las comodidades para buscarlo y compartirlo.
Este mensaje detalla el compromiso que tomó Job de querer ser santo para Dios con todo su ser cuando leo este pasaje muchas veces he llorado por la verguenza que me causa la vida de un hombre que nunca tuvo Biblia, emisoras cristianas, pastores, iglesia etc. Pero con lo poco que había escuchado de Dios se comprometió con el hasta la muerte a vivir en integridad de santidad.
Con mucho cariño: Pastor Campusano.