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Pr 31:1 «Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre».
Hay muchas madres, que por razones económicas han tenido que dejar a sus hijos en hogares del gobierno para poder trabajar.
En algunos casos, solo por tener mejores comodidades, pero ninguna comodidad podrá reemplazar la mejor educación de los hijos, su cantidad de tiempo y calidad de enseñanza con los sentimientos verdaderos de quien dio a luz, además puede enseñar la moral, las buenas costumbres y transmitir principios de fe y herencia espiritual e intelectual de sus familiares y antepasados, es todo un conjunto de una labor irreemplazable.
Es hermoso leer en la Biblia, de mujeres cómo esta madre del pasaje de hoy y madre de este rey Lemuel. Mujeres que ocuparon tiempo en la mejor enseñanza, así como la madre de Moisés, y de Samuel que aunque por aproximadamente siete años, los tuvieron en casa, los siete años más importante de su vida para poder criarles de la mejor manera, luego les vieron partir y tener que esperar el resultado de su instrucción. Ana, la madre de Samuel, cumplió con el pacto que hizo con Dios y dejó a Samuel viviendo en la casa de Dios y se convirtió en el único Juez profeta y sacerdote de Israel.
En el caso de Moisés, su madre fue fundamental para que llegase a ser el gran siervo de Dios, y líder Libertador de Israel.
Animo a las madres y padres a no descuidar la educación de sus hijos, por una simple comodidad en el hogar, o de si mismos.
Valoremos de una manera única y especial los primeros años de nuestros hijos.
Atte. Pastor Campusano.