Pr 4:25 «Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.»
Los ojos tienen mucho que ver con nuestra meta, y propósito, con la vista al frente aseguramos no salirnos del camino.
Los ojos son usados para la lectura de la Palabra de Dios y nos introducen a la imaginación y con ello a la meditación para descubrir cosas más profundas que Dios revelará a los que perseveren en una búsqueda para amar más a Dios.
El ocupar los ojos en lo bueno o malo es nuestra decisión y con ello lleva sus propias consecuencias.
El Apóstol Pablo nos aconseja:
Rom 13:14 «sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.» Los ojos son puertas mediante las cuales damos entrada a la información que edificará nuestro espíritu o fortalecerá la carnalidad del hombre.
El salmista reconoce el peligro de poner ante los ojos cosas que no nos convienen: Sal 101:3 «No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí.»
Algunos ancianos (líderes) de Israel ocupaban sus ojos para estimular su perversión mediante imágenes: Ez 8:12 «Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.» Así hoy hay muchos que están ocupando las puertas del alma para llenarse de lujuria, avaricia, ambición y todo tipo de deseos egoístas y perversos.
Los ojos son los scanner captadores de imágenes para guardar en el disco de nuestra mente y que luego se estarán reproduciendo para meditaciones más profundas, buenas o malas.
Después sólo viene cerrar los ojos y recuperar imágenes para pensar:
29 «El hombre malo lisonjea a su prójimo, Y le hace andar por camino no bueno.
30 Cierra sus OJOS para pensar perversidades; Mueve sus labios, efectúa el mal.» Prov. 16:29-30
Así hemos visto lo bueno y lo malo que puede dar el uso de nuestros ojos.
Decidamos ocupar tiempo provechoso dándole información positiva a las puertas de nuestra alma, los ojos.
Atentamente: Pastor Campusano.