DP121-S3: «A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César.» – por pastor Fernando Campusano

Iglesia Tiempo Salvador
Iglesia Tiempo Salvador
DP121-S3: "A Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César." – por pastor Fernando Campusano
Loading
/

Pr 3:9-10 «Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.»

Hoy en Pandemia han abandonado sus labores muchos ministros del evangelio, también muchos miembros de iglesias se han aprovechado de la situación para excusar lo que ya tiempo querían hacer: dejar la obra de Dios.

El Reino de Dios en la tierra formado con un Rey (Jesucristo) y todos sus súbditos (nosotros los cristianos) funciona bajo la bendición de Dios y nuestra obediencia a su Palabra, para poder alumbrar a quienes aún no lo conocen.

El mismo Dios que nos provee nos enseña a ser agradecidos con él y nos demanda de lo mejor que hemos recibido para honrarlo como el rey del universo.

Como Dios, no necesita de nada pero se vale de observar un corazón agradecido y generoso para poder así bendecirnos.

Éste mensaje lo leen cristianos antiguos y creyentes nuevos de los cuales hay algunos que piensan que llevar de su dinero o frutos de su trabajo a una iglesia es alimentar la sinverguensura de hombres y mujeres que en nombre de Dios se enriquecen a Costa de los fieles. Si bien es cierto que hay gente con malas intenciones en algunas congregaciones, la mayoría de los que trabajan a tiempo completo en una iglesia son personas leales a Dios y a su obra, personas sacrificadas que ocupan su tiempo y energías para enseñar, ayudar, consolidar, organizar y obedecer a Dios en el mandato de atender su obra con la excelencia que se merece el pueblo de Dios. Todo esto como pueblo de Dios, tenemos que reconocerlo como un trabajo que pocos quieren realizar por lo ingrato y humillante que les parece. Hoy carecemos de gente dispuesta a servir en estos oficios por causa de una mentalidad envenenada por críticas y rebelión contra la Palabra divina.

Dios autoriza a sus ministros a ocupar sus bienes para su sostenimiento. Estos son  los que han dejado la oportunidad de hacer su propia empresa o profesión para estar ocupados en el santo Ministerio de Dios.

Si pertenece a una congregación sepa que hay gente dedicada a tiempo completo en un servicio que hoy en día no goza de reconocimiento pero el obrero es digno de su salario (así lo dijo Jesús). Nosotros entregamos a Dios lo que traemos como ofrenda, y como primicia de nuestro salario, él  bendice y sostiene con lo suyo a sus siervos.

Gal 6:6 «El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.»

Considere a sus pastores y maestros como ministros de Dios y no contribuyamos a la publicidad infernal que hoy ha hecho que muchos abandonen las filas del servicio por necesidad material.

Nm 18:21 «Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví (Los que sirven en la obra de Dios) todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.

Atentamente: Pastor Campusano

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *