Pr 3:1-2 «Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán.
Muchas personas desprecian a Dios y a su Palabra y no valoran los beneficios de estar apegado a su ley.
Desde pequeño Dios nos influye con sus promesas, por ejemplo: El quinto mandamiento nos manda a honrar a nuestros padres y nos concede promesas de larga vida. El pasaje de hoy nos promete lo mismo con atender la ley de Dios, pero hay un sin fin de otros beneficios o promesas divinas que benefician nuestra salud, economía, memoria, paz, herencia etc.
Sólo tenemos que encontrar estas promesas en Las Escrituras y vivir de acuerdo a ellas y enseñarles a nuestros hijos a obtenerlas.
La vida con Dios, es una hermosa aventura que continuará en la eternidad con más aprendizaje pero sin la lucha con el pecado ni con nuestro enemigo.
Enseñémosle a nuestro corazón a andar en los caminos eternos.
Atentamente: Pastor Campusano.