Más que nunca se necesitan hombres y mujeres a quién Dios pueda usar con autoridad, poder y sabiduría de lo alto, personas dispuestas a ser discípulos para luego ser instrumentos poderosos en las manos de Dios. Son muchos los que aceptan de buena gana pero no duran mucho en el proceso porque cuando aparecen las espinas, las cruces o las lentejas terminan cediendo terreno ante ellas y la vida poderosa de un cristiano termina siendo mediocre y ahí va otro candidato que no logró vencer para pasar a un nivel mayor.
Génesis 25: 31-34 » Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura.
Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?
Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura.
Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.»
Esaú sabía de las muchas bendiciones y privilegios de la primogenitura pero frente a un apetito carnal se la vendió a su hermano por un plato de lentejas. Y la historia cambió ya no fue el linaje de Esaú sino de Jacob que se convirtió en el linaje mesiánico, el linaje de bendición.
Ud. Puede cambiar la historia de su vida y la de sus descendientes decída por la primogenitura que tenemos en Cristo Jesús y cuando asomen las espinas de los problemas confíe en la victoria que el Señor le tiene, cuando asomen las cruces que representan nuestros sacrificios para seguir a Jesús no los rechase, va por buen camino y cuando aparezcan las lentejas de la tentación cuidese para no perder una gran bendición que está a un paso de victoria en el Señor. Hay un gran cementerio de creyentes, líderes, padres, matromonios, pastores etc. que murieron en el proceso por un plato de lentejas. Ud. Decida marcar la diferencia con Jesús es posible «diga el débil fuerte soy» (Joél 3.10).
Atte! Pastor Campusano