Mt 8:16 «Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;…»
Cuando la humanidad se hizo esclava de Satanás por el pecado, la única alternativa de libertad era el Mesías. Jesús se presentó como el Libertador para todo el que quiera ser libre y dio muestras de tal poder.
Hoy en día pareciera que no hubieran tantos endemoniados como en el tiempo de Jesús, claro desde nuestra perspectiva e ideas de endemoniados nos cuesta distinguir a alguno, pero no todos los endemoniados están en forma de posesión absoluta. A Jesús y luego a los discípulos se le hizo fácil identificar donde habían conductas de posesión, estas conductas se manifiestan normalmente cuando estas personas se acercan a cristianos o a una reunión de adoración, también cuando las emociones que dieron entrada a espíritus se vuelven su ambiente propicio, por eso cuando se acercaban a Jesús hasta los que parecían normales eran acusados por sus reacciones demoniacas, me ha tocado ver esto varias veces e incluso gente que me ha confesado los deseos de asesinarme en medio del sermón, algunos han llevado cuchillos más Dios los detenía.
Todo comienza con emociones descontroladas a las cuales por negligencia no dominamos y se vuelven un lugar apropiado para tomar autoridad. (Leer Génesis 4)
También este pasaje de Efesios 4:
26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
27 ni deis lugar al diablo.
No sólo la ira sino muchos sentimientos equivocados que dejamos sin control, lujuria, celos, envidias, ambición etc.
Más en todo esto Jesús es nuestro Libertador y nos ha dado autoridad en su nombre para liberar a los que vengan necesitados de ayuda.
Con Jesús somos más que vencedores.
Todo esto…
Mt 8:17 «para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.»
Jesús nos llamó a una vida de libertad cuidémosla diligentemente.
Atte. Pastor Campusano.