Mt 8:8 «Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.»
Son varios los casos donde a las personas les bastó con que Jesús les diera su palabra para creer que el milagro ya estaba hecho, no necesitaron ver, les fue suficiente oír.
El pasaje bíblico de hoy resalta la fe de un centurión romano que cuidaba de su siervo y sufría de verle enfermo, había escuchado de Jesús y se sentía indigno que tan poderoso personaje entrará a su humilde casa. El centurión acostumbrado a dar órdenes, y a que se cumpliese su palabra, pensó; cuan más poderosa no sería la Palabra del Señor Jesús.
La Biblia está llena de promesas divinas, y basta creer a la Palabra de nuestro Dios, y vivir sujetos a ella y nuestra vida estará llena de situaciones sobrenaturales.
He visto milagros a distancia con sólo dar la orden en el nombre de Jesús, lo importante es creer que él está en todo lugar y para Dios no hay nada imposible.
La fe en su Palabra nos lleva a la acción.
No podemos decir que creemos verdaderamente si nuestra fe no nos lleva a las obras. Si nuestra fe no se convierte en una vida de obediencia, vana es nuestra fe. La oración nos da la fuerza para hacer lo que la Escritura nos manda.
«10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;»
Jesús dijo que gente como ésta se sentarán al lado de Abraham.
Su fe verdadera no le avergonzará sino que le honrará aquí y en los cielos.
Bendiciones. Atte. Pastor Campusano