DP152-S3: «¿El debate  del vino?» – por pastor Fernando Campusano

Iglesia Tiempo Salvador
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DP152-S3: «¿El debate  del vino?» – por pastor Fernando Campusano
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Pr 20:1 «El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, Y cualquiera que por ellos yerra no es sabio».

La constante pregunta, por lo menos a pastores chilenos: ¿DIOS PROHÍBE BEBER VINO?

En primer lugar quiero decir que muchos equivocadamente ven LA PRÁCTICA DEL EVANGELIO como una vida llena de prohibiciones.

El Evangelio es una vida de libertad pero no de libertinaje, es una vida con mandamientos o leyes divinas para nuestro bien y el de la humanidad, no las impone, son dadas para los que creen en el sabio Consejo de Dios.

El vino era normal beberlo en tiempos bíblicos en las  fiestas y cenas especiales, pero había vino nuevo y viejo, ósea sin fermentar y fermentado, en ninguna parte de La Biblia dice que Jesús haya bebido vino fermentado,  el ocupado en la Santa Cena, es seguro que fue nuevo, porque la cena Pascual no tenía que tener nada fermentado, símbolo de corrupción.

Jesús mismo dice que la próxima vez que lo beba será con ellos en El Reino de Su padre y será vino nuevo.

Mc 14:25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.

El vino que Jesús convirtió del agua, fue llamado el buen vino, según algunos estudiosos dicen que se daba primero el vino nuevo (el mejor)y luego fermentado.

Del vino de Jesús se dice que era del mejor.

En cuanto al vino fermentado sí era usado en La Biblia, en heridas y recetas medicinales contra infecciones estomacales, pero jamás recomendado como bebida permanente, al contrario, los consejos para los sabios es no usar esa clase de vino.

 Prov. 23:31  No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente;

 32  Mas al fin como serpiente morderá, Y como áspid dará dolor.

 33  Tus ojos mirarán cosas extrañas, Y tu corazón hablará perversidades.

 34  Serás como el que yace en medio del mar, O como el que está en la punta de un mastelero.

 35  Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; Me azotaron, mas no lo sentí; Cuando despertare, aún lo volveré a buscar.

Prov. 31:4  No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la sidra;

 5  No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los afligidos.

En el texto de hoy como en los últimos mencionados se reconoce como una droga que afecta la razón y el buen juicio, con poder de escarnecer ósea adictiva.

Está  demás recordar los daños que puede provocar sólo un poco de alcohol, al ver tantos accidentes donde está presente y que decir de los que se sienten animados al suicidio y vulnerables en la sexualidad, estando presente en muchas violaciones y distintas clases de delitos y perversas decisiones.

El Apóstol Pablo nos dice:

1Co 10:23 «Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica».

Atte. Pastor Campusano.

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