Pr 10:4 «La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece.»
El hacer algo con diligencia, implica interés, esmero, rapidez y eficacia, y eso es lo que se requiere hacer en todo lo que es importante en la vida de cada persona.
La pereza, la falta de preparación y una mente negativa y pesimista son parte de la negligencia que no permite alcanzar las metas necesarias e importantes de nuestra vida. Estas son leyes naturales aplicables a todos los seres humanos, pero los cristianos, tenemos algo más poderoso para los logros de las metas, y es la FE, esto es un poder sin límites, para alcanzar nuestros propósitos en Dios.
Tenemos que estar dispuestos a avanzar y Alcázar nuevos niveles de logros, la vida se vuelve monótona para los que ya han alcanzado cierta metas y logros, y Dios permite ésto para llevarnos a un desafío más grande con mayor potencial.
Muchas personas se acostumbran a vivir como esclavos y no se arriesgan a ningún desafío de cambios, se acomodan en su forma de vida y se cierran a nuevas oportunidades, dejando de lado todo el potencial de sus capacidades naturales y espirituales.
Y así tenemos, los que sueñan con una vida distinta pero nada alcanzan.
Pr 13:4 «El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada».
Salte por fe a un nivel de nuevas proyecciones y logros, renuncie a la esclavitud que lo tiene detenido sin usar su potencial dado por Dios.
Ponga esto en oración constante, y atienda con oídos sensibles a lo que Dios le diga para hacer.
Atte. Pastor Campusano