Jesús dijo mi reino no es de este mundo. Tenemos que pensar que si somos la sal de la tierra es porque nuestro reino no es de este mundo, Jesús vino del reino de su padre a salar la tierra y nos hizo sus discípulos para hacer lo mismo, nos cambió nuestra vida, nos hizo de nuevo con un nuevo nacimiento de caracter espiritual, él estuvo dispuesto a perder la vida por cumplir su deber llamando a lo malo malo y a lo bueno bueno y no escondiendose de sus enemigos. Nosotros vamos encontrar en distintas circunstancias y vivencias la oportunidad de parar como la sal, la pudrición de este mundo pero van haber momentos dificiles a veces que incluso nos pueda también amenazar nuestra vida. Por ejemplo un hombre que golpea a una mujer en la vía publica muchos no hacen nada por temor a salír dañados ellos tambien.
Igualmente están los barrios que se llenan de narcotraficantes por el permiso pasivo de muchos que llamandose sal enmudecen frente a sus temores. Ser sal de este mundo implica muchas cosas que no hemos pensado antes pero Dios nos demanda una accion y también podriamos decir ORACCIÓN.
CON MUCHO CARIÑO PASTOR CAMPUSANO